Perdón

Salmo 130 (De Profundis): oración desde lo más hondo

El Salmo 130, conocido como De Profundis por su primera palabra en latín, es la oración de quien ha tocado fondo. No se reza cuando todo va bien, sino desde el pozo: desde la culpa, el duelo o la noche del alma. Y precisamente ahí, en lo más hondo, descubre que en Dios hay perdón.

De lo profundo, oh Señor, a ti clamo. Señor, oye mi voz; estén atentos tus oídos a la voz de mi súplica.

Si tuvieras en cuenta los pecados, ¿quién, Señor, podría mantenerse en pie? Pero en ti hay perdón, para que seas reverenciado.

Espero en el Señor, mi alma espera; en su palabra he puesto mi esperanza. Mi alma aguarda al Señor más que el centinela la llegada de la mañana.

Porque en el Señor hay misericordia y abundante redención; y él redimirá a su pueblo de todas sus culpas. Amén.

Un grito desde el fondo

La mayoría de las oraciones nacen en la calma; esta nace en el pozo. El salmista no disimula dónde está: "de lo profundo". No es un lugar cómodo, pero es un lugar honesto, y por eso Dios lo escucha. Rezar el De Profundis es dejar de fingir que todo va bien y clamar desde la verdad de nuestra caída, confiando en que ningún fondo queda fuera del alcance de Dios.

"En ti hay perdón"

El corazón del salmo es un giro: pasa de reconocer que nadie podría sostenerse ante sus pecados a la certeza de que en Dios hay perdón y abundante redención. Por eso la tradición lo reza también por los difuntos, confiándolos a esa misericordia. La espera del salmista —"más que el centinela la mañana"— no es angustia, sino esperanza segura de que la luz llegará.

«Si tuvieras en cuenta los pecados, ¿quién podría mantenerse en pie? Pero en ti hay perdón.»
Salmos 130:3-4

Del rezo a la paz

Rezar abre el corazón; confesar suelta el peso. Hazlo aquí, en la penumbra donde nadie ve tu rostro. Es anónimo y siempre está abierto.

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