Salmo 51 (Miserere): la gran oración de perdón
El Salmo 51, llamado Miserere por su primera palabra en latín, es la oración de perdón más célebre de toda la Biblia. Lo compuso el rey David tras reconocer su grave pecado, y desde entonces la humanidad lo reza cuando necesita ser lavada por dentro.
Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.
Lávame más y más de mi maldad, y límpiame de mi pecado. Porque yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado está siempre delante de mí.
Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. No me eches de delante de Ti, y no quites de mí tu santo Espíritu.
Devuélveme el gozo de tu salvación, y espíritu noble me sustente. Señor, abre mis labios, y publicará mi boca tu alabanza. Amén.
La historia detrás del Salmo 51
La tradición lo atribuye al rey David después de que el profeta Natán le hiciera ver el mal que había cometido. En lugar de justificarse, David se derrumba delante de Dios y suplica no un simple borrón, sino una recreación: "crea en mí un corazón limpio". Es la súplica de quien sabe que no puede cambiarse a sí mismo y pide a Dios que lo haga.
Por qué sigue siendo la oración de perdón por excelencia
Porque no esconde nada ("mi pecado está siempre delante de mí") y, a la vez, no desespera: confía en una misericordia más grande que la culpa. Rezarlo despacio, haciendo tuyas sus palabras, es uno de los caminos más hondos para pedir perdón.
«Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí.»
Del rezo a la paz
Rezar abre el corazón; confesar suelta el peso. Hazlo aquí, en la penumbra donde nadie ve tu rostro. Es anónimo y siempre está abierto.
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