Conoce la raíz para
poder soltarla.
Se llaman «capitales» porque son la cabeza de la que brotan los demás pecados. No están para condenarte, sino para ayudarte a mirar dentro con verdad. Cada uno tiene una virtud que lo sana y una oración que lo desarma.
Soberbia→ Humildad
Amor desordenado de la propia excelencia que lleva a colocarse por encima de Dios y del prójimo. La tradición la considera la raíz de todos los demás pecados.
Avaricia→ Generosidad
Deseo desordenado de riquezas y bienes materiales, y el apego a retenerlos que endurece el corazón frente a las necesidades del prójimo.
Lujuria→ Castidad
Deseo desordenado del placer sexual, buscado como fin en sí mismo y desligado del amor, que termina por reducir a la persona a mero objeto de consumo.
Ira→ Paciencia
Deseo desordenado de venganza; el enfado que, en lugar de buscar reparar la justicia, se vuelve rencor, violencia o afán de hacer daño.
Gula→ Templanza
Deseo desordenado de comida, bebida o placeres sensibles, buscados sin medida hasta hacer del consumo un refugio y una esclavitud.
Envidia→ Caridad
Tristeza o pesar ante el bien del prójimo, al que se percibe como una disminución del propio valor; el deseo de que al otro le vaya peor.
Pereza→ Diligencia
No es simple vagancia física, sino la tibieza del alma: la negligencia o el descuido de las cosas importantes, y la tristeza que lleva a abandonar el bien por el esfuerzo que cuesta.
Oraciones para pedir perdón
Conocer el pecado es el primer paso; soltarlo, el segundo. Encuentra la oración que te ayude a arrepentirte y volver a la paz.
Ver todas las oracionesNo cargues solo con el peso.
Sea cual sea tu pecado, aquí puedes confesarlo y soltarlo. Sin juicios, en el anonimato, a cualquier hora.
Confiésate ahora