Oración para vencer la avaricia y ser generoso
La avaricia promete seguridad y entrega ansiedad. Esta oración pide a Dios un corazón libre del apego a las cosas, capaz de confiar en su providencia y de abrir la mano ante quien lo necesita. Porque, al final, solo poseemos de verdad lo que somos capaces de dar.
Señor, líbrame del afán desmedido de tener y del miedo a que nunca sea suficiente.
Enséñame a confiar en tu providencia y a poner las personas por encima de las cosas.
Dame un corazón generoso, que sepa compartir sin calcular y dar sin esperar retorno.
Que mi seguridad esté en Ti y no en lo que acumulo, y que use lo que tengo para hacer el bien. Amén.
La raíz de la avaricia es el miedo
Detrás del afán de acumular suele haber miedo: miedo a la escasez, al futuro, a no valer sin lo que se tiene. Por eso la avaricia no se cura con más, sino con confianza. Esta oración va directa a esa raíz: aprender a fiarse de que Dios provee.
Dar como ejercicio de libertad
La generosidad no es solo una virtud moral: es terapéutica. Cada vez que damos, rompemos el poder que las cosas tienen sobre nosotros. Empieza por algo pequeño y concreto, y comprobarás que quien da con alegría descubre que nada esencial le falta.
«Más bienaventurada cosa es dar que recibir.»
Del rezo a la paz
Rezar abre el corazón; confesar suelta el peso. Hazlo aquí, en la penumbra donde nadie ve tu rostro. Es anónimo y siempre está abierto.
Confiésate ahora