Paz interior

Oración para soltar el rencor

El rencor se instala despacio y se queda: un agravio que repasamos, una herida que no cierra, un nombre que aún nos revuelve por dentro. Y mientras tanto, la paz se nos escapa. Esta oración es para soltar ese peso: no para que lo ocurrido deje de importar, sino para que deje de gobernarnos.

Señor, cargo un rencor que me pesa y me quita la paz.

Vuelvo una y otra vez a la herida, y ese veneno me amarga por dentro sin cambiar nada de lo que pasó.

Ayúdame a soltar. Toma Tú este resentimiento que no sé dejar y transfórmalo en paz.

Libera mi corazón del peso de guardar cuentas, y enséñame a perdonar como Tú me perdonas a mí. Amén.

Rencor y dignidad no son lo mismo

A veces confundimos guardar rencor con defender nuestra dignidad, como si soltar el resentimiento fuera darle la razón a quien nos hirió. Pero no lo es: se puede soltar el rencor y a la vez poner límites sanos, alejarse de quien hace daño y no permitir que se repita. Soltar el veneno no es bajar la guardia; es dejar de envenenarse.

Soltar es un proceso, no un interruptor

Rara vez se suelta el rencor de una vez. Suele volver, y cada vez hay que entregarlo de nuevo. No es fracaso que reaparezca; lo que cuenta es la dirección: cada vez que eliges soltar en lugar de alimentarlo, el nudo afloja un poco más. La constancia, no un solo esfuerzo heroico, es la que sana.

«Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.»
Efesios 4:31

Del rezo a la paz

Rezar abre el corazón; confesar suelta el peso. Hazlo aquí, en la penumbra donde nadie ve tu rostro. Es anónimo y siempre está abierto.

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