Paz interior

Oración para la paz interior

Hay una paz que el mundo no puede dar ni quitar, y que no depende de que todo vaya bien. Nace de confiar en que estamos en manos buenas. Cuando el corazón anda agitado —por lo que pasó, por lo que tememos, por lo que no controlamos—, esta oración ayuda a devolverlo a esa paz honda que solo Dios da.

Señor, mi corazón anda inquieto y necesito tu paz, esa que el mundo no puede dar.

Aquieta esta mente que da vueltas, calma esta ansiedad que me aprieta el pecho.

Te entrego lo que me preocupa y lo que no puedo cambiar. Enséñame a confiar en que me sostienes, aunque no vea el camino.

Que tu paz, más honda que mis miedos, guarde mi corazón y mis pensamientos. En Ti descanso. Amén.

La paz que no depende de las circunstancias

La paz interior cristiana no es ausencia de problemas, sino presencia de Dios en medio de ellos. No consiste en que se calme la tormenta, sino en saber quién va en la barca. Por eso se puede tener paz incluso en la dificultad: no la sostiene lo de fuera, sino la confianza de dentro.

Entregar lo que no podemos controlar

Buena parte de nuestra inquietud viene de querer controlar lo incontrolable: el futuro, la opinión ajena, lo ya ocurrido. Distinguir lo que depende de mí de lo que no, y poner esto último en manos de Dios, es una de las mayores fuentes de serenidad. La oración es el lugar donde se hace esa entrega.

«La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.»
Juan 14:27

Del rezo a la paz

Rezar abre el corazón; confesar suelta el peso. Hazlo aquí, en la penumbra donde nadie ve tu rostro. Es anónimo y siempre está abierto.

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