Perdón

Oración para perdonar a quien me hizo daño

Perdonar a quien nos hizo daño de verdad es de las cosas más difíciles que Dios nos pide. No significa que lo que pasó estuviera bien, ni obliga a fingir que no dolió. Significa dejar de beber el veneno del rencor esperando que dañe al otro. Esta oración es para cuando quieres perdonar pero todavía no puedes: el primer paso es pedir el deseo de hacerlo.

Señor, Tú sabes cuánto me hirió lo que me hicieron, y sabes que todavía me cuesta perdonar.

No te pido que finja que no dolió. Te pido algo más humilde: dame al menos el deseo de perdonar, aunque ahora mi corazón se resista.

Libérame del rencor que me encadena a quien me hizo daño y me quita la paz. Sáname la herida que aún duele.

Bendice a quien me ofendió, como Tú me pides, y ponme en camino de una libertad que solo el perdón puede dar. Amén.

Perdonar no es lo que muchos creen

Perdonar no es decir que no pasó nada, ni reconciliarse sin más con quien sigue haciendo daño, ni negar el dolor. Es una decisión de la voluntad —anterior al sentimiento— de soltar la deuda y no devolver mal por mal. El sentimiento de paz suele llegar después, a veces mucho después. Por eso se puede perdonar aunque todavía duela.

El rencor encadena a quien lo carga

Guardar rencor es, como se ha dicho, tomar veneno esperando que muera el otro. El resentimiento no castiga a quien nos hirió: nos aprisiona a nosotros, nos devuelve una y otra vez a la herida. Perdonar es, ante todo, un acto de libertad propia: soltar al otro es soltarnos a nosotros mismos.

«Perdonándoos unos a otros, como Dios os perdonó a vosotros en Cristo.»
Efesios 4:32

Del rezo a la paz

Rezar abre el corazón; confesar suelta el peso. Hazlo aquí, en la penumbra donde nadie ve tu rostro. Es anónimo y siempre está abierto.

Confiésate ahora