Oración para vencer la soberbia y crecer en humildad
La soberbia es tan sutil que muchas veces no la vemos en nosotros mismos. Esta oración pide a Dios la gracia de reconocerla —el primer paso para vencerla— y de crecer en humildad, que no es pensar poco de uno, sino pensar en uno con verdad y agradecimiento.
Señor, líbrame de la soberbia que se esconde en mi corazón y que muchas veces ni siquiera reconozco.
Quítame la necesidad de tener siempre razón, de sentirme superior, de buscar que me admiren.
Enséñame a pedir perdón el primero, a servir sin que se note, a alegrarme del bien de los demás.
Dame un corazón humilde y agradecido, que reciba todo como don tuyo y no como mérito mío. Amén.
Por qué la soberbia es tan difícil de ver
La soberbia es el pecado que mejor se camufla, porque ataca precisamente la facultad de reconocerlo: nos convence de que el problema siempre lo tienen los demás. Por eso el primer paso, y el más difícil, es pedir a Dios la humildad de verla en uno mismo.
La humildad como camino de libertad
Crecer en humildad libera de un peso agotador: el de tener que demostrar constantemente el propio valor. Quien se sabe amado por Dios ya no necesita imponerse. Esta oración es un pequeño ejercicio diario de esa libertad.
«Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas.»
Del rezo a la paz
Rezar abre el corazón; confesar suelta el peso. Hazlo aquí, en la penumbra donde nadie ve tu rostro. Es anónimo y siempre está abierto.
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