Contrición

Oración después de confesarse

Salir de la confesión con el alma limpia es de las experiencias más liberadoras que existen. Ese momento pide gratitud: no dejar que la prisa se lo lleve, sino detenerse a saborear el perdón recibido y pedir la gracia de no desandar el camino. Esta oración es para ese instante.

Gracias, Padre, porque me has perdonado. Me siento ligero, limpio, nuevo.

No merecía tanta misericordia y me la has dado sin medida, como el padre que corre a abrazar al hijo que vuelve.

Ayúdame a guardar este corazón nuevo. Que no vuelva a lo que hoy dejo atrás, y cuando sea débil, dame fuerza para levantarme enseguida.

Que mi vida, desde hoy, sea acción de gracias por lo que has hecho en mí. Amén.

Por qué dar gracias después de confesar

La confesión no termina en la absolución: culmina en la gratitud. Detenerse a agradecer fija en el corazón lo recibido y lo convierte en alegría, no en simple alivio. Muchos santos aconsejaban quedarse unos minutos en silencio tras confesarse, solo para gozar de estar en paz con Dios.

Cumplir la penitencia y seguir adelante

Tras la confesión conviene cumplir pronto la penitencia que el sacerdote propone: es un gesto pequeño que sella el propósito de enmienda. Y luego, seguir adelante sin volver la vista a lo ya perdonado: Dios lo ha olvidado, y tú también puedes hacerlo.

«Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado.»
Salmos 32:1

Del rezo a la paz

Rezar abre el corazón; confesar suelta el peso. Hazlo aquí, en la penumbra donde nadie ve tu rostro. Es anónimo y siempre está abierto.

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