Contrición

Oración antes de la confesión y examen de conciencia

Confesarse bien empieza antes de entrar al confesionario. Esta oración, unida a un breve examen de conciencia, te ayuda a preparar el corazón, a mirar tu vida con verdad y a pedir la luz del Espíritu para reconocer lo que necesitas dejar en manos de Dios.

Ven, Espíritu Santo, ilumina mi memoria y mi conciencia. Ayúdame a ver mi vida con tu luz, sin excusas y sin miedo.

Dame el valor de reconocer mis pecados y el dolor sincero de haberte ofendido.

Concédeme una confesión humilde y completa, y el propósito firme de cambiar. Prepara mi corazón para recibir tu perdón con alegría. Amén.

Cómo hacer el examen de conciencia

Repasa con calma tu vida desde la última confesión a la luz del amor a Dios y al prójimo: ¿he puesto a Dios en el centro?, ¿he tratado a los demás con justicia y caridad?, ¿he sido honesto, fiel, sobrio, paciente?, ¿qué bien he dejado de hacer? No busques hacer una lista abrumadora, sino reconocer con verdad lo que de veras pesa.

Los pasos de una buena confesión

La tradición los resume así: examinar la conciencia, dolerte de los pecados (contrición), proponer no volver a caer, confesarlos con sencillez y cumplir la penitencia. Lo esencial no es la técnica, sino la sinceridad del corazón que vuelve a Dios.

«Escudríñame, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos.»
Salmos 139:23

Del rezo a la paz

Rezar abre el corazón; confesar suelta el peso. Hazlo aquí, en la penumbra donde nadie ve tu rostro. Es anónimo y siempre está abierto.

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